El camino Kyokushin - Capítulo 4

EL EXITO SOLICITA DE LA CORTESIA

Como ya he dicho, la vida del Hombre que ha elegido el camino que seguirá y continúa su carrera con asiduidad, puede ser aislada. Mi propia vida muestra que, a veces, los Hombres se retiran a las montañas aislados, entrenándose con una obstinación y en una soledad tal, que otras personas los miran como locos. Ahora como en el pasado, la dedicación total es el único camino para hacer cualquier cosa importante y duradera. Sin embargo, el Kárate no debe ser indiferente al destino y al estado de las otras personas. El camino que nosotros hemos elegido, está unido a unas aspiraciones y objetivos elevados. Aunque la naturaleza de estos objetivos varía según la persona, mi propia interpretación es la siguiente: Mi camino, es el camino del Kárate, que es igualmente, el camino de la Humanidad, y que, en consecuencia, está unido al camino del Cielo. Nosotros debemos seguir el camino de la Humanidad, incluso, si éste es solitario. Tal vez convendría mejor decir que nosotros no debemos jamás separarnos. El aislamiento no es bueno. Cuando yo estaba en prisión, cuando me entrenaba duramente solo y cuando vivía en retiro en las montañas, la cosa más difícil para mí, era soportar la falta de compañía.

El Hombre no está hecho para estar solo, sino para compartir contactos, emociones y amor con los demás. En el Mundo animal, existen verdaderos lobos solitarios; pero, por su inteligencia y su don de palabra, el Hombre no puede vivir separado de sus semejantes. Él necesita un compañero para conversar, incluso consigo mismo.

Esto todavía es más verdadero para aquellos que han elegido el camino del Kárate. Nosotros hemos dado este paso para el bien de otros y de la Sociedad entera, y no para la riqueza personal, la fama o el placer. Sin embargo, nuestras vidas no son verdaderamente preciosas hasta que estamos en contacto con los demás. Nosotros, debemos recordar ser siempre amables y atentos y adaptarnos a las costumbres de la Sociedad en la cual vivimos.

Entre las cosas más importantes para preservar la armonía entre las personas y la Sociedad, se puede contar la cortesía y el respeto mutuo. El ritual y la cortesía, están a menudo puestos en paralelo en el antiguo pensamiento Oriental. Por ejemplo, en el Tso- Chuan, un comentario sobre los anales de la primavera y del otoño, uno de los clásicos Chinos más famosos, se dice que el ritual es tacto del cielo, el asunto de la tierra y la actividad del pueblo. Se entiende por esto, que los cuerpos celestes están mantenidos en su sitio y en movimiento porque el cielo cumple justamente sus rituales. La tierra cumple sus rituales y controla las montañas y los mares, inducen el crecimiento y la floración de las plantas y de los árboles. Finalmente, el ritual bajo la forma de la cortesía mutua y del respeto, regla el Mundo del género humano. La cortesía debe estar presente en todos nuestros actos, en todas nuestras palabras y en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Pero yo no entiendo por cortesía un formalismo rígido, frío. En el verdadero sentido del término, la cortesía es la inquietud desinteresada por el bienestar y el confort psíquico y mental de las otras personas. Confucio, que, aunque critica demasiado severamente los asuntos humanos, es popular por todas partes, sin embargo, es uno de los más grandes filósofos prácticos humanos de todos los tiempos, ha dicho que es la cortesía y el respeto hacia los demás lo que permite a una civilización culta controlar a los bárbaros. Él ha dicho también que una persona que no conoce los ritos y la cortesía no debe esperar dirigirse por el Mundo.

Confucio ha dicho otras muchas cosas muy importantes para el Mundo de la Artes Marciales; un Hombre valiente que no es cortés no es amado; el amor de la fuerza sin el amor enseña a conducir a la locura; el amor del coraje sin amor enseña a conducir al desorden. El militar, o el Hombre consagrado a las Artes Marciales vive en un peligro constante y tiene necesidad de coraje y de fuerza. Pero el Mundo condena a las personas que dependen totalmente de la fuerza y del coraje tratándolos de salvajes e intolerables.

En consecuencia, el conocimiento y la cortesía son todavía más importantes para los Karatekas, que lo son para las otras personas. Después de algunos meses de entrenamiento, un Karateka desarrolla una velocidad y una precisión en las patadas y en los golpes. Yendo por la calle, uno puede sentir el deseo de probar su fuerza sobre los apacibles ciudadanos que normalmente están sin defensa contra un ataque. Tal vez el Karateka neófito no es bastante bueno para combatir con los alumnos con más talento en el Dojo, pero él piensa que sabe bastante para enseñar a otras personas ordinarias una cosa o dos. De hecho, en Japón, sucede que personas que tienen escasos conocimientos de Kárate – generalmente, miembros de un club de Kárate escolar – amenazan o intimidan a los viajeros en el tren. Pero los golfos de todo tipo no son las verdaderas fuerzas de las Artes Marciales. Un verdadero adepto a las Artes Marciales no siente la necesidad de dar espectáculos a otro y ve la intimidación como deshonrosa. La violencia, viniendo de un Karateka, es más espantosa y despierta un odio más grande que el Karateka mismo. Yo estoy seguro que una persona no se consagra a las Artes Marciales para ser ordinaria. Para impedir que mi fuerza adelante a mi juicio, yo establecí hace mucho tiempo un lema que dice que, las Artes Marciales comienzan y terminan con la cortesía y que la cortesía debe ser siempre correctamente practicada. Yo he enseñado lo mismo a mis alumnos en el Dojo.

Pero mis enseñanzas no tienen siempre el efecto que yo desearía. Por ejemplo, uno de mis alumnos en Europa – un Hombre inmenso de dos metros de altura y 120 kilos de peso – era el Karateka más fuerte que yo había visto jamás entre los alumnos no Japoneses. Dirigente de una sala  de entrenamiento en su País natal, tenía la ambición de eclipsar todos los otros Dojos; esto era perfecto. Pero él se apoyó demasiado en su propia fuerza. Después él se volvió demasiado goloso por la bebida  y  el sexo. Comenzó a tomar prestado dinero de sus alumnos y se encontró incapaz de devolverlo. Su personalidad violenta pronto arruinó su popularidad y, en poco tiempo, el perdió su sala a beneficio de sus antiguos alumnos. Finalmente, acabó como guarda y Hombre de confianza en un barrio de prostitutas. Su caso muestra que la fuerza – por muy grande que ella sea – no puede aportar éxito sin la conciencia de la cortesía normal de la vida.

Otro de mis alumnos, que vivía en Nueva York, intentó utilizar su gran destreza en el Kárate y su fuerza para enseñar en un Dojo que había abierto para él. Pero el primer día, el comenzó a dejar inconscientes a lo mayor parte de los nuevos alumnos para mostrar lo fuerte que era. El segundo día, la mitad de los alumnos se habían retirado. El tercer día, sólo una quinta parte de los inscritos originalmente volvieron. Finalmente, nadie volvió al Dojo e hizo quiebra. Yo he ayudado a reabrirlo hasta dos veces, pero siempre con los mismos malos resultados.

Así como estas dos historias lo prueban, en el Kárate la fuerza solo no es suficiente. Porque yo me di cuenta, he hecho famoso al Kárate Kyokushin en el Mundo entero, no solamente por la potencia y el rigor de su sistema de entrenamiento, sino también por la manera en la cual respeta la cortesía en la vida. Yo insisto en el hecho de que el instructor está en una posición de autoridad absoluta, mientras que el Kárate concierne, pero él debe de respetar a sus alumnos si quiere que ellos le concedan la cortesía que requiere su posición.

Yo pasé alrededor de la mitad de cada año viajando a una cincuentena de Países, donde, con numerosos instructores enviados de Japón, puse en marcha 500 Dojos. Durante mis viajes, me ocupe de ser cortés, tanto hacia las personas como hacia la Sociedad. Después de un siglo o dos, los Estados Unidos, orgullosos de su riqueza económica y del hecho de no haber sido jamás vencidos en una guerra, han sido elevados al rango de modelo de Sociedad civilizada. Pero debajo, en la vida diaria, nadie está tan perturbado mentalmente como los Americanos. El individualismo y la codicia han devastado completamente su Espíritu. Todas las parejas casadas se acuestan en la misma cama, pero cada uno se ocupa de sus propias finanzas. Estas personas son excelentes ejemplos de Hombres y Mujeres que comparten la misma cama pero tienen sueños diferentes.

Los Estados Unidos, un País que esta superdesarrollado basándose en sus propios recursos naturales, parece incapaz de comprender lo que necesita para el verdadero éxito en el Mundo. Los Chinos dicen que la cortesía es el camino hacia el éxito. ¿Que desean los Americanos? Probablemente dinero. No solamente las parejas casadas sino los hermanos y hermanas, los padres y los hijos, están aislados los unos de los otros. Los niños vueltos ricos, no se preocupan de que sus padres puedan ser mendigos. América es grande, limpia y bonita. Yo he estado invitado a menudo en casas Americanas para conocer algunas familias y a menudo he quedado horrorizado de lo que he visto.

En las calles pobres de New York, no solamente por la noche, sino no, también durante el día, se encuentra droga, homosexuales y toda clase de crímenes. Incluso una persona que conoce un poco el Kárate, no esta seguro en la calle por la noche.

Es que una Nación así sin ley ni cortesía. ¿Puede ser llamada civilizada?

Después de los Estados Unidos, el País más lamentable es Japón. Después del fin de la segunda guerra Mundial, a la vez que los recursos materiales, el Japón importó de los Estados Unidos, el individualismo y la codicia. La Americanización de las actitudes, tanto en los problemas cotidianos como en la vida en general, han convertido la Nación Japonesa en bárbara.

¿Dónde están los jóvenes de hoy en día que comprenden el significado de la cortesía? Observando las conductas y comprendiendo las palabras de los jóvenes Japoneses, yo estoy horrorizado por la idea de que el Japón se vuelva como los Estados Unidos. Aunque los Estados Unidos y el Japón parecen prosperar, ellos están de hecho en el tren de la regresión. Yo lo he pensado siempre.

La única pequeña esperanza de salvación de Japón parece ser la influencia de una Sociedad verdaderamente civilizada, que nosotros hemos heredado hace mucho tiempo de la China.

La codicia personal y el egoísmo son las cosas que hacen que los seres humanos olviden el respeto a los otros y violen las leyes que han sido establecidas para la Paz y la amistad. Todos los animales, tienen instintos innatos, como la atracción por el alimento, la sexualidad y la posesión, que están ligados a la verdadera fuente de la vida. Pero los seres humanos no viven enteramente sobre los instintos. Mientras que los animales, son guiados solamente por los instintos, son mantenidos en equilibrio por las leyes de la naturaleza, el Hombre debe vivir en armonía siguiendo las leyes de su fuerza de razonar. Estas leyes son las de la cortesía. Ya que ellas no permiten a las personas hacer siempre exactamente lo que quieren, entran fuertemente en conflicto con los instintos. La persona que no puede controlarse y elevarse por encima de los instintos de la codicia, vive una vida privada de las influencias civilizadoras de la cortesía y finalmente es rechazado por los demás .

Pero, así como ya he dicho, todos los seres humanos son Sociales y necesitan de la compañía de otros. Y esto es más verdadero para las personas muy egoístas. En consecuencia, el deseo de vivir únicamente para los deseos egoístas es contradictorio en sí .

Aunque yo las he descrito como las leyes de la razón, la cortesía está basada en el hecho de la necesidad humana emocional fundamental de la compañía. Dicho de otra manera, la cortesía viene de la necesidad de respetar a los demás porque sólo el ser humano necesita de otras personas. Pero la persona que comprende solamente de manera imperfecta las relaciones Humanas y Sociales olvida que él no puede avanzar sin la compañía de los demás. Su codicia egoísta aparece por el deseo de poseer más que otros y pasar un mejor momento que los demás, donde él olvida estar agradecido por tener algunas  personas que están a su lado. 

Los deseos egoísta son contrarios al sentido Social, que es una parte importante de la naturaleza humana. La cortesía os enseña como guardar los deseos personales y los instintos con unas ataduras convenientes, para que todos los seres humanos puedan vivir de una manera igualmente dichosa. Es imposible eliminar completamente los deseos instintivos, pero cada ser humano está moralmente obligado a restringir sus deseos para el bienestar del género humano en su totalidad.

El desinterés incumbe a las personas que desean vivir en Paz en el Mundo. Pero, para alcanzar este estado, la persona debe comprender que ella está, así como dice Confucio, basada en el sentido Social humano fundamental. Entonces, el desinterés os conducirá a respetar a los demás. Cuando se han planteado estas preguntas sobre la benevolencia humana (Jin) Confucio ha dicho que consistía en la conquista del yo y la vuelta hacia los rituales. Esto quiere decir que, sobrepasando sus propios deseos egoístas y siendo fiel a la cortesía, una persona puede unirse a la Sociedad. La Sociedades más avanzadas, Estados Unidos y Japón, están basadas en la búsqueda de la riqueza y la fama dando campo libre al egoísmo humano. Pero los avances de estas Sociedades son buenos solamente para el lujo de un número reducido de personas. Los abusos provocados por el estímulo de la codicia han hecho que estas Sociedades olviden la cortesía y han conducido la civilización a dos pasos del derrumbamiento. Tanto tiempo como el egoísmo es la fuerza que dirige la Sociedad, todos los miembros buscarán cegadamente sus propias ventajas y su crecimiento. El Espíritu de la cortesía se perderá. El camino se perderá. La decencia en el comportamiento, será olvidada. La Sociedad se desviará. La violencia se desencadenará y la Sociedad irá a la destrucción. Si rico es persona que lo es financieramente, si ella ha perdido la señal del camino, ella carecerá de Paz mental, la cual puede ser alcanzada solamente por la persecución desinteresada del verdadero camino humano.

Las palabras enunciadas por Confucio hace 2.150 años, son la descripción exacta de la Sociedad Americana y Japonesa de hoy en día. Para aportar una cierta contribución al amejoramiento de estas Sociedades, yo intento cotidianamente influenciar a mis alumnos la importancia de la cortesía. No estoy seguro del efecto de estas conversaciones. Yo sé siempre que los alumnos que distinguen mejor mi sentido de la cortesía, son solamente los que perseveran en el entrenamiento y, de una manera u otra, obtienen sus resultados. En la selección de los Karatekas que envío al extranjero como instructores, su actitud para la cortesía y su respeto a los otros, han sido los criterios que han jugado más importancia que la fuerza y la destreza en el Kárate. Aunque no he tenido todavía un alumno que sea perfecto a ese nivel, pienso que la mayor parte de mis alumnos son mucho más corteses que la mayoría de los otros jóvenes Japoneses. La manera como la cual ellos se comportan me convence, y yo creo que convencerá a todos los observadores imparciales que esto es verdad. Además, los instructores Kyokushin de otros Países ganan generalmente el respeto por su actitud y por su sentido de la decencia Social, aunque la mayor parte, tengan alrededor de treinta años. Tanto tiempo como ellos continúen viviendo de una manera decente, serán respetados y admirados en cualquier lugar donde estén.

Un Hombre que comprende la decencia y la cortesía tiene un gran tesoro. Yo espero entrenar y enviar a la Sociedad el mayor número de personas de esta clase. Yo espero que los dirigentes de todas las otras ramas de las Artes Marciales, compartan mi deseo.