El camino Kyokushin - Capítulo 6

LA RAZON DE COMBATIR

La vida humana, y en verdad toda la historia humana, sería inconcebible sin un elemento de lucha. Aunque sea desagradable pensar en la Sociedad únicamente en términos de fuerza - lo que puede llevar a la violencia -, la fuerza es innegablemente un factor determinante para el destino de la Humanidad. Entre los diferentes géneros de fuerza, la virtud es la más elevada; una Sociedad en la cual la lucha esta limitada a la competición por el desarrollo y la manifestación de la virtud será sin duda milenaria. Desgraciadamente, en verdad, la lucha tiene lugar en todos los niveles, desde los bajos intereses personales a los ideales más elevados. Y, en todas estas luchas, es importante hacer esfuerzos para ganar. Incluso en caso de derrota, sin embargo, es posible aprender más, acumular un saber que podrá ser utilizado para ganar en las luchas venideras.

Mis propias victorias en el Kárate han sido un factor determinante en la propagación de la fama de este ArteMarcial - eminente entre todos - en el Mundo entero. Yo tengo el recuerdo sin igual de victorias contra Boxeadores, Luchadores, Judokas, Boxeadores Thaï e incluso toros furiosos. Yo estoy convencido que tanto tiempo como se me permita usar el Kárate, seré invencible en un conflicto sin armas. Hace algunos años, en los Estados unidos, yo herí a un luchador Americano blanco y fui herido con un fusil a causa del complejo de superioridad de la raza blanca y de los sentimientos antijaponeses de este Hombre y de sus compañeros. Pero a pesar de esto, los Americanos han reconocido la asombrosa fuerza del Kárate antes de que los Japoneses lo hayan hecho. Y fue a causa de mis victorias en esta disciplina por lo que un desarrollo del Kárate comenzó en Occidente y más tarde también en Japón.

Por otro lado, las victorias consecuentemente traen a veces críticas inesperadas. Mi verdadera fuerza en el Kárate ha sido criticada por las otras escuelas de Kárate durante estos últimos años. Por ejemplo, en la época del primer campeonato Mundial, yo decidí realizar las competiciones en la sala de Artes Marciales( Budo – Kan) de Tokio, porque ésta era la única, de entre todas las innumerables disponibles, capaz de acoger a más de 10.000 espectadores que nosotros sabíamos estaban dispuestos a asistir a las competiciones. - En una ocasión, nosotros habíamos tenido las competiciones en un gimnasio Municipal con una capacidad de 1.300 personas. Él se llenó, y alrededor de 5.000 personas fueron rechazadas en la puerta, por falta de espacio -.

Se nos informó, sin embargo, que el Budo-Kan no nos había sido alquilado. Yo me apresuré a encontrar la razón y me enteré por parte de un joven empleado de alrededor de 30 años que el Budo-Kan había rechazado nuestra solicitud porque ellos pensaban que el Kárate Kyokusnikai no estaba verdaderamente legitimado. Cuando le pregunte al joven Hombre qué justificación el tenía para ésto, me dijo que el numero de seguidores de una escuela de Kárate determina su legitimidad. El añadió que consideraba una determinada escuela como verdaderamente legítima y se molestó cuando yo le hice la observación de que la asistencia más grande que esa escuela podía convocar en los torneos del campeonato era alrededor de 3.000 personas, mientras que el Karate Kyokushin podía atraer más de 10.000 personas. Viendo que el número de seguidores no podía justificar el rechazo del Budo-Kan, él me dijo que ellos no podían alquilar la sala porque la sangre era derramada durante nuestros torneos. Pero la sangre corría también en los combates de boxeo que el Budo-Kan no había jamás vacilado a acoger.

Más tarde se pudo comprobar que un dirigente poderoso de otra Asociación de Kárate estaba detrás de este incidente. Algunos años antes, se nos había ofrecido una gran ayuda financiera si nuestra organización se hacía miembro de esta Asociación. Pero yo rehusé porque sabía que volverse miembro de una Asociación así limitaría nuestra búsqueda del Kárate y porque sentí que recibir dinero nos pondría en una categoría profesional; Yo pensaba que los verdaderos adeptos a las Artes Marciales deberían quedarse amateurs.

Con esta decisión, no tengo la intención de dar la impresión de que yo desprecio el dinero. La fuerza - especialmente la fuerza armada - y el dinero, son los factores dirigentes de la Sociedad humana y así lo ha sido siempre. Pero la virtud debe de ser la tercera fuerza conductora. Los jóvenes no deben jamás abandonarse al dinero y a la fuerza porque ellos portan una responsabilidad para los años venideros. La fuerza y el vigor juvenil deben ayudarles a oponerse a la esclavitud del dinero, al servilismo delante de la autoridad y al consentimiento de la violencia. El KárateKyokushin intenta inculcar a sus alumnos un ideal de justicia y de fe que los vuelva capaces de permanecer cerrados a la violencia y a las autoridad irracionales.

El coraje es la llave de una resistencia así. El miedo a perder provoca las mayores pérdidas, pero la pérdida del coraje es equivalente a la perdida de uno mismo.

El coraje está verdaderamente estimulado ante la presencia de un rival poderoso. Es verdadero que el 95 % de las organizaciones de Kárate del Mundo - fuera de Japón - son dirigidas por personas que son directa o indirectamente mis alumnos.

Pero cerca de nosotros hay varias escuelas de Kárate, todas independientes las unas de las otras y todas rivales. Además, esto debe de ser así. Yo estoy en contra de la unificación de todas las organizaciones de Kárate de la Nación. Fue la rivalidad entre las dos principales escuelas de Judo – Kudokan, famosa por su habilidad en los lanzamientos y Butokukai, conocida por la excelencia de sus técnicas de apresamiento lo que animó este Arte Marcial en Japón antes de la segunda Guerra Mundial. En el período siguiente a la guerra, las dos organizaciones se fusionaron y esto les llevo a un declive rápido.

Cuando en las Artes Marciales faltan adversarios para una lucha a muerte, degeneran en algo parecido más bien a la danza; la política, en lugar de la verdadera fuerza, logra reinar en el Dojo. Algo que carece de fuerza vital es vencido, y algo que es vencido, es destruido. Las Artes Marciales están destinadas a patrocinar la victoria; sin embargo ellas necesitan rivalidad.

Pero, poco importa la fuerza del adversario, lo justo vencerá siempre. Yo estoy convencido de ello. En consecuencia, el Kárate debe de ser solamente un ArteMarcial. Los seres humanos dignos de serlo deben aceptar desafiar la perversidad con la justicia, incluso hasta la muerte, si es necesario. Sin la aceptación de erguirse por la justicia de esta manera, ¿que vale la vida? Una persona con un fuerte sentido de la justicia será comprendida tarde o temprano por otras personas del mismo calibre. Una persona que cree en su propia justicia tiene un coraje para luchar que sobrepasa la cuestion de la vida o la muerte. Es por lo que yo insisto que lo justo vencerá siempre.

Pero el camino que elegimos para la lucha se encuentra en los confines de la posibilidad humana. Nosotros hemos nacido con necesidades y deseos instintivos: la comida, los vestidos, el refugio y el amor. El verdadero Hombre de coraje debe dedicarse el mismo al bienestar de los otros y debe aceptar dar su vida para la lucha. Esto pide el control de uno mismo, pero no el sacrificio de los instintos normales; un camino así, no conduce más que a la perversión.

Es posible que los seres humanos puedan volverse totalmente puros. Tan severa como sea la practica ascética donde la restricción de la dieta que una persona sigue, algo de comida de un género u otro debe ser tomada para sostener la vida. La muerte conduce a un tipo de pureza, pero precipitarla apenas puede ser llamado moral. Por esta razón, nosotros debemos permitirnos las necesidades aceptadas en las leyes habituales del comportamiento moral: comer convenientemente, abrigo y vestidos y la compañía de una esposa. Renunciar a esto significa que la persona no es normal o desea ser deificada. Los seres humanos deben respetar a los Dioses, siendo conscientes de que no pueden igualarles. Confucio ha enseñado que una persona que tiene suficiente comida y vestidos, comprende la cortesía. Pero esto no implica que se debe buscar la comida y los vestidos para ellos mismos. Una persona siguiendo el camino puede conocer el significado de la cortesía incluso no teniendo suficiente comida y vestidos. Lo importante en circunstancias normales, es participar en las cosas necesarias de la vida, dedicándose uno mismo al bienestar de los otros y de la Sociedad entera. Es propio del Confucionismo ver las condiciones reales de la vida humana apoyando al mismo tiempo un idealismo elevado y perfeccionado, que de hecho, yo creo es la filosofía más eminente que el Hombre conoció.

La buena manera, el camino justo, es utilizar vuestra habilidad y vuestra fuerza no para vuestro propio bien, sino para el de la Sociedad a la cual pertenecéis. El verdadero coraje nace solamente cuando es acompañado por la justicia. Mao Tse Toung comprendió esto y en consecuencia, hizo observar estas reglas morales estrictas en su Comunismo armado. El pueblo Chino le respondió dándole su confianza, y ayudando a esta Armada por todas partes donde ella estuvo. Por la igualdad que él pedía y por la equidad con la cual el trataba a sus Hombres, Mao fue capaz de atraer a muchos soldados a las fuerzas Nacionalistas.

La experiencia es otra buena razón para luchar y combatir. Durante mi juventud, en los Estados Unidos y en otras partes del Mundo, yo tomé parte en muchas manifestaciones que, aun diferentes de la lucha por la vida, eran, sin embargo, peligrosas. Mi objetivo en actuar así, era presentar las Artes Marciales a tantas personas como fuera posible. Yo era muy serio, pero como todas estas manifestaciones no tenían impuesta la necesidad desesperada de justicia que debería haber sido pedida, yo luché contra personas perversas listas para atentar contra mi vida. Por otro lado, aunque estas competiciones no habían sido de hecho más que comparaciones de habilidad y fuerza, yo podía haber sido gravemente herido o incluso muerto.

Tal vez debería yo estar incomodado por haber arriesgado mi vida o mis miembros en una tentativa sin gran importancia, Pero, en esta época, habiendo dado mi intenso ardor por el Kárate y la reputación Mundial de los Japoneses, yo no tenía otra elección. Y yo creo que todas personas decididas a seguir el camino de las Artes Marciales deben tener una experiencia de esta clase. Aunque la ley prohíbe el combate peligroso, un Hombre no puede conocer la verdadera peligrosidad de las Artes Marciales mientras que él no ha tenido esta experiencia. Esto que yo digo no se aplica a las personas ordinarias, pero los adeptos a las Artes Marciales que no han luchado de esta manera no pueden pretender haber utilizado las Artes Marciales con el objetivo que ellos se proponían.

Yo comprendo plenamente que esto que yo digo, va contra los buenos sentimientos de las personas ordinarias, que viven una vida apacible, pero la Artes Marciales son fundamentalmente Militares. Ellas luchan por la Paz última, pero hacen esto por medio de la fuerza Marcial y de las técnicas. Por esta razón, ellos ven como normal las luchas a muerte. A los que argumentan que el Mundo está en Paz y por ello no es necesario la fuerza y las técnicas Marciales, yo respondo: “Mirad un mapa del Mundo y contad los numerosos lugares donde las operaciones de guerra se desarrollan en este mismo minuto”.

Sin embargo, aunque incluso en tiempos de una Paz perfecta, nadie conoce cuándo una guerra va a empezar, una preparación militar continua, es esencial. Esto quiere decir que las personas ordinarias, así como los seguidores de las Artes Marciales, deben aprender las técnicas de lucha. Por esto, se necesitan instructores; estos instructores deben de tener una verdadera experiencia en el combate, que ellos deben practicar con sus alumnos. Acumular esta experiencia implica el peligro de una herida, e incluso de una minusvalía, pero éstas son las cosas que no se pueden dominar solamente con una base teórica. Para merecer el nombre de adepto a las Artes Marciales, una persona debe encontrar y superar el verdadero peligro.

Insistir para que mis alumnos se pongan en situaciones peligrosas me perturba y despierta mi compasión, cada vez que yo puedo decirles a ellos, que se consagren totalmente al Kárate que yo no tengo elección. Yo no insisto junto a personas que hacen del Kárate un pasatiempo aunque intento comunicarles una cristalización de mis propias experiencias.

A pesar de mi reserva sobre el problema, yo creo verdaderamente que todas las personas deben a menudo plantar cara a un peligro cualquiera para poder aprender a resistir y no a salvarse ante una crisis. Un Hombre que no hace esto, tiene menos coraje que una Mujer mediana, que planta cara a un grave peligro dando a luz a sus hijos.

Yo soy probablemente el único dirigente de KárateJaponés que después de la guerra, que ha afrontado el verdadero combate peligroso y en consecuencia, he sido criticado por los supuestos Karatekas pacíficos. Pero ¿como se puede apreciar a los instructores de un tipo de danza de Kárate, que instruyen a los alumnos en las técnicas y el Espíritu de la lucha mientras que ellos no han luchado jamás? A menudo, los Hombres de este calibre se alquilan como guardaespaldas. Yo creo que ellos son capaces de hacer esto porque no han tenido jamás experiencias fortificantes, que endurecen, en las luchas peligrosas. Yo no podría jamás cambiar por dinero las cosas que he obtenido solamente habiendo plantado cara a la muerte en numerosas ocasiones.

La última cosa que se gana en las batallas sobre la línea de demarcación entre la vida y la muerte es la justicia, la cortesía y el camino. El conocimiento de estas cosas proporciona una victoria segura. En comparación, el dinero y la fama son insignificantes.